lunes, 24 de agosto de 2009

TP Final Redacción II







14-12-08
“Un partido difícil de ganar, pero no imposible”


INTRODUCCIÓN

Rosario, 14 de Diciembre del 2008, sol a pleno, el calor brotaba de cada poro de materia de la ciudad. Si bien era un domingo y muchos planeaban que hacer con semejante jornada, otros se disponían a trabajar ad honorem.

Así fue el caso de Roberto, Martín y Diego, que lo venían haciendo del 26 de Septiembre del 2007, desde la esquina de Moreno y Córdoba, cuando con la agrupación que integran, Socios e Hinchas Autoconvocados de Newell´s, por primera vez en la historia del club lograban hacer una manifestación en contra del ex presidente Eduardo López.

Según el estatuto de Newell´s, el 14 de Diciembre del 2008, debía haber elecciones, algo que no se daba por distintos motivos desde Diciembre del 94. Desde aquella primera manifestación estos tres jóvenes “Autoconvocados de Newell´s”, se pusieron una meta: que en el club de sus amores hubiera elecciones. Habían comenzado un arduo y largo camino, que no sabían que destino tendría.


Diego y su 14/12/08

El durísimo camino emprendido, en ese ahora lejano Septiembre, les deparo a Diego y a los socios de Newell´s, la posibilidad de tener elecciones después de más de una década, mucho tiempo para un país que se jacte de ser democrático. Atrás quedó el escrache al intendente de la ciudad, que paró el pacto entre López y el municipio, cediendo deudas por los terrenos que ocupa el club desde principios del siglo pasado.
Diego se levantó muy temprano. En realidad, no se levanto, salió de su cama, no había podido dormir en toda la noche, un combo de nervios y ansiedad se lo prohibieron. No recuerda exactamente la hora, pero cree que se acostó en su lecho a las 2 de la mañana, para salir de él a las seis. Su familia sí dormía, así que sus primeros pasos tras el alba fueron silenciosos.

La anoche anterior ayudó con los últimos preparativos de los lepras Autoconvocados en la casa de sus compañeros, un día totalmente atípicos los esperaba, si bien los nervios no lo dejaron dormir, estaba satisfecho con su ser, lo que le daba una aniquilación absoluta de cualquier atisbo de reprocharse algo.

“Yo estaba tranquilo porque habíamos hecho todo lo que se podía hacer, lo habíamos hecho, ya no dependía de nosotros y bueno, tenia esa tranquilidad del deber cumplido. Después de lo que pasara ya no podíamos hacer más de lo que habíamos hecho”.

Cuando salió de su cama, se puso la vestimenta deportiva que en la nerviosa noche preelecciones había separado del resto colocándola en el perchero de su pieza. No era alguna nueva, o foránea a sus costumbres, como buen futbolero es adepto a las cábalas, así que se vistió con lo que usa siempre para ir a la cancha. Esto para él no es un detalle menor.

“Tengo el recuerdo de haber estado en la bombonera cuando salimos campeones, siempre estuve, menos en el 74 que tenía dos años. Estuve en todos los campeonatos y para mí ese día era como que iba a ganar un campeonato, esa era la sensación que tenía, así que me fui con todas las cabalas puestas”. Obviamente que no afrontaría la jornada con el estomago vacío, por lo cuál, cumpliendo con el ritual de cábalas tomó el desayuno en la misma estación de servicios de siempre.

Un acontecimiento de esta magnitud, para este club y en especial para esta agrupación, no merecía improvisación, todo lo contrario. Tantas reuniones y preparativos para las elecciones no eran porque sí, nada podía quedar librado al azar. Revisando el proceso electoral, se ve de la A a la Z, que no eran unas elecciones normales. Además de que hacia 14 años que no se realizaban, para poder sufragar no bastaba con poseer los atributos estatutarios (digitados por López desde 1994) que rozaban lo estrafalario, también había que pagar tres cuotas de $ 36, correspondientes a Septiembre, Octubre y Noviembre, disposición impuesta por la Inspección General de Personas Jurídicas, organismo estatal que rige la vida institucional/legal de las asociaciones civiles sin fines de lucro. En un club normal no es raro tener que pagar cuotas, pero en Newell’s, hacía años que cuando uno se acercaba voluntariamente a la administración para hacerlo no le cobraban por mera voluntad del “lopesismo”. Pero esto no es todo, el pago de esas cuotas fantasmas se impuso el Jueves 11, nada más y nada menos que 72 horas antes.
Por ende, el MoLe (Movimiento Leproso Social y Popular), un frente anti-López integrado por los Autoconvocados entre otros, había dispuesto tres carpas en distintos sectores para asesorar al socio, que había pagado o que no la había hecho todavía, simplemente para poder ejercer su derecho a elegir las autoridades. A Diego, le tocó estar en la carpa frente a Tribunales, en la Plaza del Foro.

“Recibíamos a la gente que pasara por ahí y la íbamos a acompañar a la otra carpa que estaba enfrente a la administración del club (enfrente del museo histórico provincial Julio Marc) donde estaban otro grupo de chicos que los acompañaba hasta la última carpa cercana a la entrada al estadio cubierto, donde se realizaban las elecciones en sí. Era un sistema de postas que habíamos establecido como para acompañar a la gente que fuera sin miedo a votar eran muchas las precauciones que había que tomar y nosotros teníamos todo planeado. Nos habíamos repartido las tareas con los demás chicos, de donde íbamos a estar cada uno así que estaba todo planeado, todo calculado, cada uno sabía lo que tenía hacer”.

Solo por amor, allí firme, desde un rato antes de las 7 de la mañana, instalado en su carpa, cumpliendo con su trabajo ad honorem, de dar votos, que en el cuarto oscuro podían faltar, explicando el proyecto del MoLe a quien todavía no lo conocía y buscando en la notebook a quien quisiera saber si estaba en el padrón. Cuando el corazón manda, el cuerpo obedece. En este partido se dejaba todo, se iba al suelo a trabar con todo. Aquel barbudo que durante años tenía la pelota, que se creyó dueño del sentimiento de un pueblo con más de 105 años de historia, esta vez estaba en apuros, fue obligado a jugar un partido que durante 14 años no quiso hacerlo y enfrente había una luminosa muchachada dispuesta a jugar con el corazón en la boca.
Entonces, así, estando cansado, mal dormido o como sea, cuando el corazón manda, el cuerpo obedece, Diego, con el plus del amor hacia Newell´s, trabajaba con pasión. Es amor, simple, no traten de entenderlo.

Dando lo mejor de sí, sin saber que pasaba en las otras dos carpas, recibe una sorpresa (en realidad todos los leprosos), que hasta el día de hoy lo emociona. Fue como un regalo leprosamente celestial, como si Isaac Newell hubiera intercedido desde el cielo para que sucediera. Fue una jugada de otro partido, una rabona, gambeta o cualquier lujo futbolero, que en este partido de dientes apretadísimos, con un rival, mañoso, oscuro y tramposo, valió como un gol en el inicio.

“Supuestamente a las 8 abría la votación pero se demoro un poco, habrá comenzado 8: 40 o 8:45 mas o menos no me acuerdo ahora quien me avisa: ‘Llegó el loco Bielsa’. Dejé lo que estaba haciendo, me fui corriendo, me fui corriendo si bien me tenía que quedar en el lugar. Para mi que este el Loco Bielsa ahí, era el símbolo, era como que Dios estaba de nuestro lado no podíamos perder”.

-¡Boludo! Está haciendo la cola para votar.

- No, no me jodas, sabes que con eso no se jode. Dale, vení dame una mano con esto.

- ¡Diego! “El Loco” Bielsa, esta haciendo la cola para votar.

Ingresó en un estado catatónico. Miles de imágenes le daban vuelta por la cabeza. Pero una se le ancló y se adueño de su ser: tarde de sol, a la sombra de la platea de la visera, de la mano de su madre, mirando hacia el banco de suplentes, veía a ese señor de pulóver que gritaba, hacía ademanes y comía chupetines, ese era “El loco” Bielsa, el mismo que hoy estaba votando, en parte gracias al esfuerzo de Diego, que años después de aquella niñez captó la dimensión de los logros de ese señor que no paraba de caminar en el banco de suplentes.

“Cuando me dijeron que el Loco Bielsa estaba ahí, quería verlo con mis ojos porque estaba seguro que era lo que a mi me representaba en fútbol. Bielsa ahí viniendo a votar era… no ya está, ya está, no podíamos perder de ninguna manera, y ya estábamos de casi adentro del club”.

Sin dudas, se trataba de un golazo. El partido arrancaba uno a cero a favor de los buenos, el equipo en el que jugaban los pibes como Diegote.

Dejo sus labores y se fue corriendo, desde la Plaza del Foro, hasta la entrada del club, Avenida Morcillo casi esquina Ovidio Lagos, un trayecto más que largo, no le importo, quería verlo con sus propios ojos. Al llegar, recuerda, que vio gente que iba y venia. Detuvo a un conocido.

-¿Esta Bielsa?

- Sí, sí, está ahí, está ahí. Apúrate que por ahí lo ves.

Cuando escucho eso corrió más rápido de lo que lo había hecho hasta ese lugar. La trascendencia del hecho lo ameritaba.

“Me acuerdo que fui corriendo y lo veo que estaba al lado de un policía, la gente que gritaba, le cantaba, me acuerdo que me acerque creo que no se si lo toque, no me acuerdo, pero lo salude como pude, y se metió cerca de la puerta, estaban abriendo ya para entrar a votar y me acuerdo que tenia que volver a donde me tocaba estar”, Mientras volvía, cansado pero con esa excitación y adrenalina que relegan cualquier fatiga y te hacen seguir en pie, caminaba llorando de emoción, de haber sido feliz, de estar siendo feliz, de ganar ese campeonato que era para el este día. Lloraba. La gente lo miraba, le preguntaba que pasaba y no podía explicarlo, porque sentirlo es mejor.

-Lo vi a Bielsa y llore como un nene. La verdad.

Pero no se limitó a emocionarse y saludarlo. Le tomó una foto con el celular, pero no satisfecho con eso, sabía que su foto tenia que tener un efecto domino, que le despertara a otras personas, un porcentaje o todo lo que a él le produjo ese acontecimiento. Entonces supuso, supuso en publicarla cuanto antes. Si bien los medios tradicionales harían su parte, el no quería ser menos y pensó en colaborar en dar a conocer la noticia, de que Bielsa vino a votar.

-Pensé que cuando la gente se levantara, prenda la radio o Internet, vea que Marcelo Bielsa había ido a votar, eso haría que durante el día mucha gente fuera a votar.

Por eso cuando llegó a la Plaza del Foro, emocionado y cansado, avisó a sus colegas que iría hasta su casa a publicar la foto y volvía. Así lo hizo. Enseguida fue, subió la foto a la página de Autoconvocados, para que el que navegara en ella viera a Marcelo Bielsa votando. Sin dudas aquel momento sublime para “Diegote”, como le dicen sus amigos, fue una gran bocanada de aliento en ese día que siguió con mucho trabajo para él y para la agrupación de la que orgullosamente forma parte.
El reloj no se detenía. Nunca lo hace, aunque en este día, a varios las horas, se les hacían más lentas. Pero, la realidad, esa que nunca se puede captar en toda su dimensión, indicaba que el reloj nunca paraba y que era mucha la gente que se acerco para votar por la mañana.

Pisoteando la mitad del mediodía, Diegote, pensó que era la mejor oportunidad para que el votara, la cantidad de gente había mermado por ser la hora del almuerzo y también porque muchos habían votado bien temprano.

Recordemos que Diego está situado en la plaza del foro, a varias cuadras del Club donde se estaban llevando a cabo las elecciones, así que, si bien estaba al tanto de todo, quedaba alejado del lugar de los hechos: la puerta de entrada al estadio cubierto, donde se daba una particularidad insoslayable, de la cuál se entera cuando va a votar.

“Estaba la cola para los que iban a votar a López y los que no. Ya de entrada era voto cantado, depende de la cola que hacías ya sabías a quien votabas, de un lado el que votaba a López, estaba la barra brava había una valla y del otro lado estaba la gente, la familia digamos. La división se notaba mucho”.

Muchas fueron las amenazas, insultos y demás intentos de sembrar temor del grupo de tareas a sueldo de Eduardo López, pero la policía tuvo un papel fundamental en la diagramación del operativo que evitó roces mayores,. Claro que esto no fue porque sí, más de un año de militancia por parte de Socios e Hinchas Autoconvocados, puso en todos los medios la matriz de la falta de democracia en Newell´s y toda la violencia que rodeaba al oficialismo. Al poder público no le quedó otra alternativa que intrometerse, mucho o poco, en este proceso eleccionario.

Pero volvamos a Diegote decidido a votar. Hizo el mismo camino que hace unas hora transitó corriendo para ver a Bielsa. Hizo la cola porque notó que no había tanta gente como antes.

“También la hice porque quería contagiarme un poco de la gente que era my optimista en la cola, además, se veía que con la cantidad de gente que había cualquier tramoya que podían hacer para un fraude, con tanta gente que estaba votando era imposible”.
Cuando ingresó al recinto donde se votaba en sí, el estadio cubierto, se encuentra con un compañero de la agrupación, Fede, que estaba de fiscal y en plena acción, discutiendo un voto con la presidenta de mesa, adicta al régimen lopesista.

- ¿Qué haces Diego? ¿Te llegó la hora de votar después de tanto tiempo?

-Sí, la verdad que sí, estoy en la plaza del foro, además de votar quería ver como va todo por acá.

- Buenísimo, entonces me vas a hacer un favor. ¿No te quedas acá un rato como fiscal?, así salgo y como algo


- Pero dale, no pierdas más tiempo. Anda todo lo que quieras, cualquier cosa me llamas al celular.


“Me di cuenta que era un trabajo muy estresante, que los pibes se la bancaron ahí en las mesas se merecen un monumento”.

Diego sale de votar y vuelve otra vez al “bunker” de la Plaza del Foro, hasta aproximadamente las 17 o 17.30 horas, cuando deciden levantarlo y trasladarse a la puerta del cubierto. Allí, la mayoría de la gente que había votado se quedó a ver que era lo que pasaba con una jornada que por como se había dado estilaba para quedar en los anales de la lepra. No era para menos, hacía 14 años que en su club, los socios, no tenían elecciones.


Martín y su 14/12/08


Para Martín, la noche del 13 al 14 de Diciembre, también fue de una tensión sustantiva. No era para menos, después de un año y medio de lucha, actividad y militancia, era un momento culmine. En sintonía con las sensaciones de Diegote, con el que había estado en una reunión hace unas pocas horas para definir detalles, se fue a dormir. Tiempo después, cerca de las 4 de esa madrugada calurosa y húmeda, Martín, se quebró en un llanto que brotaba desde lo más profundo de su sentimiento.

“Por la tensión, por lo que fue toda la semana previa que fue también muy dura, me quebré, me quebré y empecé a llorar sin saber de lo que podía llegar a pasar mañana, o sea al día siguiente que iba a determinar todo ese año y medio de lucha más que nada por la incertidumbre de no saber con que nos íbamos a encontrar cuando llegáramos al parque independencia”.

Repleto de incertidumbre trato de dormir, seguramente aunque sea un poco, lo pudo hacer.

Quizás, al mismo “Pelusa” de Fiorito, se le hizo un nudito en el estomago antes de un partido tan trascendental como lo era este para Tincho y seguramente también una lagrima se le aflojo desde la retina por los nervios. Errar es humano y llorar también. Bienvenidas esas lágrimas que provienen desde el más profundo amor. ¿Alguien puede dudar que todo esto que esta dando en esta jornada, Socios e Hinchas Autoconvocados, sea por amor? Al que le guste el fútbol o no, pero dude, evidentemente, no conoce el amor.

Ya con el febo colgado del cielo. No había una sola nube simpática y generosa que regalara sombra. Quizás, alguien que ya no esta entre nosotros, no quiso nubes para ese día, porque las nubes a veces son dudas que tapan el sol, y hoy no tenía que haber dudas. Asíque, así, sin que una nube fuera propiciadora de sombra, muy temprano como todos los Socios e Hinchas Autoconvocados, se fuera para el lugar que le tocaba cubrir conjuntamente con Diegote, la Plaza del Foro.

La mañana empezó con emociones fuertes. Apenas instalada la carpa o “bunker” se acercó alguien muy especial para Martín, Armando Andrés Garrido, el “Quichi”, quien saludó y dejo unas facturitas para desayunar con varios mates que estaban dando vuelta por ahí. Así a secas, Armando Andrés Garrido o “Quichi”, no dice nada, pero si dice mucho para los leprosos que se metieron en esta cruzada anti López, como Tincho.

“Garrido es uno de los jugadores campeones del metro 74, campeón con Newell´s en cancha del clásico rival. Fue unos de los ex jugadores que participó en todo el movimiento. La verdad que era movilizante en el sentido de que ellos ya en su momento habían dejado todo por Newell´s, habían hecho lo que tenían que hacer para engrandecer más a Newell´s y como que en esta movida le tocaba más a nosotros, a la gente. Sin embargo, el tipo con una humildad, siempre con una humildad terrible, participó y fue uno más. Nunca se vio una diferencia era uno más y siendo él un jugador campeón de la primera estrella que tuvimos en el 74, me acuerdo que era uno más. Era movilizante, era movilizante, por el hecho de saber que era un jugador campeón con Newell´s que ya le había dado todo a Newell´s y sin embargo quería seguir colaborando desde un plano bastante complicado”.

Así, bien desayunados, siguieron recibiendo a la gente que quería votar, pagar las cuotas o simplemente colaborar.

Si bien el gesto de Garrido, a Tincho le calo profundo en su orgullo de ser leproso, lo que le sucumbió su ser fue la siguiente noticia: “Marcelo Bielsa esta haciendo la cola para votar”. Sus sensaciones se le asimilan a las del compromiso de Garrido, pero se hacían colosales por el hecho de tratarse de Marcelo Alberto Bielsa, “El Loco”, ídolo sin igual en la historia rojinegra.

Allí estaba ese director técnico revolucionario y exitoso, que lleno el cielo rojinegro de estrellas. Hacía años que no andaba por su casa, el Parque de la Independencia. Después de recibir el afecto de su gente, se dispuso a votar, siendo uno de los primeros en hacer la cola.

“Que venga a votar, que sea el primero en votar fue todo muy surrealista. Estaba primero en la cola, espero una hora para votar como uno mas, incluso en el estadio cubierto, según me contó un amigo que estaba de fiscal en la mesa con la B, se dirigió a esta y dijo: `Soy la B larga, ¿Dónde voto?´ y mi amigo, le dijo: `Sí ya se quien es maestro. Usted vota en la mesa de vitalicios, acá a la vuelta. Una humildad terrible”.

El rumor que daba vuelta desde hace días se había cumplido, incluso, hubo una carta de Bielsa a la opinión pública la noche anterior donde afirmaba que ante la impunidad de López para estas elecciones “se amplía cada vez más el compromiso popular en la búsqueda de un cambio. No se trata solamente de oposición partidaria, sino que se plantean también exigencias éticas y morales”. Ese compromiso popular en el que los Autoconvocados estaban inmersos desde hace un año. Además, en esa misma correspondencia pública, el actual entrenador de la selección chilena agregó: “Participar masivamente y de manera civilizada del acto del próximo domingo, es la mejor forma de enfrentar la impunidad. Seguramente, el resto de la ciudadanía aprobará esta forma de actuar.”

Tincho, en la carpa de la Plaza del Foro, era como una especie de coordinador y pasara lo que pasara, el y sus colegas Autoconvocados, debían quedarse allí. Si se tomaba alguna decisión pasaba por él y Diegote. Sin embargo cuando llegó esta noticia, los compañeros miraban a Tincho, sin decir nada, como suplicando un permiso para poder sellar con sus retinas, en la memoria, la imagen del ídolo entrando a votar. No hizo falta decir nada, aunque sí lo dijo con una mirada. A la media hora sus compañeros volvieron todos llorando.

Algunas fuentes periodísticas muy confiables, aseguran que meses antes de este día, cuando la incertidumbre rebalsaba el proceso electoral, los Autoconvocados, tuvieron un conclave con Marcelo Alberto Bielsa, algo de lo que ellos mismos no hacen comentario alguno, se reservan el derecho hablar sobre eso. Quizás estén cumpliendo una promesa hacia esa figura que toman como ejemplo o quizás no, y esa charla nunca existió.

Martín no pudo votar. Según los registros no estaba en el padrón, o si estaba, pero no estaba reempadronado. Sin embargo es socio desde los seis años, sucede que se ha ausentado a algún reempadronamiento, que durante la gestión López, se realizaban entre gallos y media noche. Esta situación se repetía por miles, incluso con los vitalicios, que como su condición societaria lo indica, son socios de por vida.
Martín se quedó con ganas de votar, pero esto no le cerceno su actitud de lucha y ese día entrego todo. Llegando a la hora de cierre de la votación, y ya desarmada la carpa frente a los tribunales, conjuntamente con los chicos se fueron hacia la puerta del estadio cubierto, a ver si se necesitaba una mano con tanto trabajo. A esa altura, Martín, sufría secuelas físicas de tanto trabajar. El febo le enrojeció la piel, la espalda la tenía a la miseria, se ve que no estuvo mucho debajo de la carpa y, algo que es obvio, no se puso protector solar. Sus pies tenían ampollas de tanto ir y venir desde la Plaza del Foro a la puerta del cubierto para acompañar a los socios a votar, camino que hizo centenares de veces, pero no para ver a Bielsa votando, lo que pinta de cuerpo entero su compromiso con la causa.
Las agujas del reloj por momentos, parecían estancarse, desde el alba las horas transcurrían con una lentitud inusual. Miles de rumores, que esto, que lo otro, la hora del cierre se cernía sobre la historia de unas elecciones que tanto habían tardado en llegar.

Aquel partido, que nada tenía que ver con un picado de cualquier plaza de barrio, porque el rival era desleal y tramposo, y no solo estaba en juego el honor, sino que muchos intereses que acarrea el negocio del fútbol, estaba llegando a su fin. Este negocio, futbolero, a los pibes de Autoconvocados, no les interesa, ellos quieren sacarle ese candado al club en el que se criaron. Volviendo al partido, todo parecía indicar que en el C.A..N.O.B, había nueva comisión directiva, pero nada era seguro, no había noticias oficiales desde adentro. La incertidumbre reinaba, el optimismo también. ¿Qué habrá pasado?

Roberto y su 14/12/08

Para él, las elecciones del 14 de Diciembre comenzaron la noche anterior, también fue a comer con otros compañeros de la agrupación, en esa especie de reunión o epilogo de una etapa pre elecciones, se juntaron a la media noche y terminaron cerca de las 4 de la mañana. No terminaron para nada tranquilos, a los últimos en quedarse, les llegó un dato vía telefónica: López tendría 4mil votos.

Se fue a dormir con ese dato surcándole todos sus pensamientos. Las pocas horas que durmió, lo hizo pensando en que había que juntar por lo menos 4 mil para ganar las elecciones. En fin, como casi todos sus condiscípulos de la agrupación, durmió poco, nervioso, con sentimientos positivos y de incertidumbre, pero con la conciencia tranquila que lo que era humanamente posible, lo habían hecho.

Roberto ha jugado muchos partidos, amistosos o torneos amateurs, pero nunca había estado frente a semejante desafío. El también lo vivía como una final. Nunca había estado en esta situación, así de nervioso por jugar un partido, o una final final. Pero tampoco había tenido semejante equipo, formado por pibes que en un principio, fueron compañeros, pero que se terminaron haciendo amigos. Eso lo motivaba mucho y le daba una fe ciega en su equipo para semejante final, sumado a esto, no eran unos improvisados, habían esperado este partido con muchas ganas. Ahora, llegaba el tiempo de jugarlo con buenas armas y dejando todo, el aliento de la gente leprosa, no iba a faltar, nunca falta.

Cerca de las 6 de la mañana, se encontró con sus compañeros y se dispuso a cumplir su rol asignado en la jornada: estar en la última carpa de todas, donde terminaba la cola para los votantes opositores a López, a escasos metros de la barra brava (comanda por Roberto “Pimpi” Caminos, hoy preso), separados de esta por un vallado y algunos agentes del orden. Sin dudas la carpa con menor trabajo, pero con mayor adrenalina, las amenazas e intentos de violencia, no cesaron hasta las 17.30 horas. Si bien el trabajo no era administrativo, o sea que no tenía que ver con la búsqueda en el padrón o etc., consintió en repartir agua, dar algunas indicaciones, ordenar la fila de votantes, repartir los votos del Mole (lista que encabezaba Lorente) y quizás lo más importante: hacían sortear la larga cola a los vitalicios mayores, recibidos por los demás votantes con mucho aliento y con cerrados aplausos. No era para menos, a muchos de ellos les costaba caminar, sin embargo con calor y todo, su sentimiento por la lepra pudo más y fueron a votar.

Ver a estos vitalicios votando, viejas huestes leprosas que han hecho al club tan grande como lo es en el presente, participando en este final final, demostraba que el equipo de Roberto no jugaba solo. Tenía mucho apoyo, mucho aliento, y eso en estos partidos tan complicados te dan un plus que a la larga suma para ganarlo.
Promediando las 9 de la mañana, ese idea con la que se había ido a tratar de dormir, esa de los 4 mil votos que tenía López y que las elecciones iba ser muy difícil comienza a revertirse cuando llega a votar alguien que no era uno más. No llegaba a votar cualquiera, nada más y nada menos que Marcelo Bielsa.

Se genera un revuelo importante, Bielsa arribaba al estadio cubierto a votar. Roberto, lo veía con sus ojos, no obstante previamente, le había llegado el dato de que este prócer lepra diría presente.

“Lo veo llegar, nosotros estábamos en la puerta principal donde se expedía el escrutinio y yo lo veo llegar con una campera Adidas deportiva, cabizbajo con los lentes colgando, pero mirando hacia el suelo, la gente reconociéndolo y ahí se ve bien cuando la barra brava comienza a insultarlo, a decirle traidor y la gente que estaba mas cercana a nuestra carpa comienza a ovacionarlo y gritar que el `Loco Bielsa va a volver´ y aquel famoso cántico de `con el loco Bielsa la vuelta vamos a dar´”. Roberto se dio cuenta que algo estaba cambiando.

Roberto era otro de los tantos socios leprosos, que por no haberse reempadronado alguna vez en el periodo de López, quedó fuera del padrón si poder emitir su voto. Así que, si bien tenía cierta bronca por no poder hacerlo, esto no le impidió ayudar a que muchos que si podían hacerlo, lo hicieran. Llegando al mediodía, había un temor dando vueltas y era lógico. Había mucha gente haciendo la fila de ingreso a votar y el calor agobiaba, sumado al correr del reloj, el resultado posible era que la gente piense: “Me voy, no voto, total esta lleno de gente que vota como yo”. De este modo, un grupo de Autoconvocados, entre los que se encontraba Roberto, se acercaron, como trabajo de hormiga, a cada una de las personas que esperaban para votar y les pedían que se quedaran, que era un esfuerzo de 14 años, que ese día, era el día que podía sacarse a López. Eso no sería algo raro, o sea, la actitud de esta juventud que le dio batalla al lopesismo, incluso resignando su asistencia a ver a la lepra, porque la barra golpeaba a los opositores, no era raro, lo que descolocó fue la respuesta de la gente: “No nos vamos a mover, podemos quedarnos hasta las 6 de la tarde pero hoy votamos”.

Obviamente que Los Autoconvocados, donde milita Roberto, “El Japo” para los amigos, fueron los que más molestaron e insistieron en unir a todas las voluntades que eran opositoras a López, el Nuevo Espacio Rojinegro por un lado, Movimiento Centenario por otro y varias personalidades del mundo Newell´s que no pertenecían a ninguna agrupación. O sea que no jugaron del todo solos, aunque sí fueron el 70 % del equipo, no solo este día, sino todos los meses anteriores. Así lo demuestra el diario del Lunes. Una vez cumplida esa instancia, unir a todos, que no fue nada fácil, comenzó una etapa de más seriedad y unidad en el reclamo ante distintos sectores, justicia y estado provincial.

Ya parados sobre el día de las elecciones, Japo, hace un ejercicio y se escinde del partido final, o solo es una intención, a esta altura es difícil dejar de jugarlo. Se recluye en el parque de diversiones que limita con la Avenida Centenario Newell´s Old Boys, sin darse cuenta, un amigo Autoconvocado lo sigue. Japo se sienta bajo la sombra de un árbol que roza los cien años y recién ahí se da cuenta de que lo habían seguido.

-¡Japo!, ¿Que te pasa estás bien?

- Sí, sí estoy bien. Algo nervioso pero aliviado, nuestro primer reclamo, “Elecciones ya”, está cumplido, hubo elecciones. O sea no sabemos en que vamos a terminar, pero nuestro primer objetivo está cumplido, y es la primera satisfacción que nosotros tenemos. ¿Te das cuenta lo que logramos?

- Lo estoy sintiendo recién ahora, lo estoy internalizado, pero todavía no sabemos que pasara, si ganamos o no. Sé que se hizo historia, pero a ella la escriben los que ganan y si hoy perdemos, no la vamos a escribir.

- ¿Perder hoy? No sé, puede que sí, puede que no. Pero te digo la verdad. Ayer tuve un sueño donde Isaac Newell nos agradecía en el medio del campo de juego del Coloso, con lagrimas en los ojos todo lo que nosotros le dimos y me dijo que el este partido era durísimo, pero había que dejar todo, porque a veces, los malos también pierden.


Las lágrimas se adueñaron de las fibras de sus almas. Entre ellas se fundieron en un interminable y extasiado abrazo. No hubo palabras. Solo ese abrazo y lágrimas, lagrimas del corazón. Con la conciencia tranquila de haber dejado todo, las elecciones estaban llegando a su fin. No era solamente el sueño lo que esperanzaba a Roberto, un contacto que estaba adentro del estadio cubierto, vía celular, le pasaba los números del escrutinio. Algo estaba cambiando.


Final del partido

El tiempo reglamentario de juego se estaba acabando. El partido que en principio pintaba para ser durísimo, con el correr de las horas, se hizo fácil. El equipo de los buenos, donde jugaban, Diego, Martín y Japo, fue le dueño absoluto del balón. Prácticamente no le dejó jugar al equipo del barbudo, que sobre el final del partido, quiso que se diera un tiempo de descuento, para que se jugara un poco más, para ver si podía hacer algo con la pelota. En definitiva, eso nunca ocurrió.

Siendo las 18 horas, se escucha el pitazo final, no se juega más, termino el partido. No vota nadie más. Si durante el día las agujas del reloj eran de plomo y no se movían, parece ser que ahora el tiempo directamente, se paró. Sin embargo, el optimismo reinaba.

El equipo de Diego, Martín y Japo, no estaba solo. Mucha gente lo vino a ver y lo alentó, e inclusive se animo a jugar, a poner su grano de arena, o su pelota de gol fundamental, que fue el voto. No solo eso, ahora, con el partido terminado, no se fueron a sus casas a escuchar el resultado por la radio, se quedaron cantando, festejando a cuenta, desatando el carnaval y esperando que desde adentro del cubierto, le digan: “El pueblo leproso, es el ganador”. Pero esto no sucedió tan así.
Sin embargo, ese rival barbudo, del que ya no se puede agregar mucho más, una vez más, quiso embarrar la cancha y jugó sucio.

Siendo algo así como las 18 horas, y estando cerrado el escrutinio, desde el estadio cubierto sale un colaborador del MOLE, avisando que ya nadie podía votar, y que llegaba la hora de contar los votos uno por uno. Minutos después, se ve la jugada tramposa de Solidez Institucional, la lista de Eduardo López, que retira sus fiscales del escrutinio, y se dirige a los tribunales ha denunciar “fraude electoral”.

A esta altura, se podía decir, que el equipo para el que jugaban Diegote, Tincho y Japo, había ganado. No quedaban dudas. La gente de Newell’s, la familia, aquella que estuvo 14 años fuera de su club, de su lugar de pertenencia, estalló de lepra en un abrazo orgásmico de desahogo. Habían ganado ese partido durísimo, o ese campeonato, como lo sintió Diegote que había salido a jugar con todo.

La escena cambió. Las caras de alegría contenida o preocupación, fueron trocadas por aquellas que se tiñen de color “rojizo alegría” de tanto llorar. Desde adentro, nuevamente, sale el colaborador del MOLE, confirmando la jugada sucia de López y avisando que el triunfo era abrumador: el MOLE 3.967 – Solidez Institucional 1.967. Exactamente, 2.000 goles de diferencia. Lo único que advirtió este colaborador fue que hoy, no se podía entrar al club, mañana cuando asuman las nuevas autoridades, sí. A la gente no le importó, espero 14 años, un día más no importaba.
La cantidad de lágrimas y abrazos, se empezaron a multiplicar por decenas. Los pibes, se aferraban al alambre perimetral de ese club cerrado y miraban hacia adentro, llorando, llorando de la emoción, llorando por amor, llorando de alegría. Era algo extremadamente simbólico, estar en la puerta de ese club, su club, ahora aferrados al alambre, habiendo pasado años con miedo, con terror, sin poder estar adentro. Sin embargo, sabiendo que a partir de mañana, podían jugar allí adentro la cantidad de picaditos de futbol quisiesen, no era para menos, ellos se lo habían ganado.

Y allí estaban, abrazados los tres amigos, los tres que jugaron para el mismo equipo, abrazados. Llorando, eran un todo, no importó el calor, la transpiración ni mucho menos el olor a humano que a esa altura del partido tenían. De repente, voltean hacia atrás, y ven a una amiga del mismo equipo, sentada, de espaladas al club, apoyada en la pared perimetral del mismo, intentando hablar por celular. Nadie se lo impedía hacer, o mejor dicho, sí, su estado emocional, tanta era la alegría y las lágrimas que no podía hablar. En cuanto pudo, Diegote, Tincho y Japo, escuchan:


- Papi, no puedo hablar casi, solo te quiero decir una cosa. Avísale
al abuelo que ya puede volver al club.


Segundos después, cortó y se fundió en un abrazo rojinegro, que hasta el día de hoy, sigue siendo tan fuerte como ayer, pero adentro del club, y dejando todo, siempre ad honorem, para que el club de sus amores este cada día mejor. Pero por sobre todo, para que nunca más halla un López.







Ramiro andrés cordini

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