Nuestras actividades en el presente se encuentran atravesadas en todo sentido por la tecnología. Los periodistas y el periodismo, no están ajenos a esto. No concebimos nuestra vida sin el colectivo de no humanos. Creemos que dominamos a la tecnología, cuando es ella la que muchas veces nos maneja o nos hace divagar en un ocio improductivo. Esta relación, humanos/no humanos, fue evolucionando desde el Homo habilis que tomo por primera vez una piedra y la afilo para cazar, llegando al siglo XVI y la invención de la imprenta, donde comienza la relación individual con la tecnología. Miles de años después, esa relación hace que no podamos, o creamos no poder desarrollar nuestras actividades diarias sin ellos. Obviamente que un ordenador o un celular ayudan a optimizar las actividades laborales, no es esa la cuestión, me refiero a algo que sí es preocupante, perder la valoración de lo subjetivo, del ser, cambiamos lo subjetivo por los objetos, somos sólo por lo que tenemos, reduciendo al mínimo las relaciones interpersonales o desvalorizándolas. El hombre fascinado por cualquier extensión suya, sea del material que sea, le produce un entorpecimiento de percepción al estar frente, o usando una de ellas.
Este idilio con la extensión, conjuntamente con las caracteristicas de la sociedad actual, nos arrastra a lo que plantea R. D. Laing, una seudo esquizofrenia donde siempre tenemos puesta una careta, para actuar, somos vendedores, estudiantes y no lo que queremos ser. Nos movemos en un mundo de redes sociales, rituales interacciónales y juegos complejos, que nos “obligan” a proteger el si-mismo desarrollando lo que Laing denomina el “falso si mismo”.Terminamos viviendo así en un mundo de riesgo donde ponemos a los objetos fuera nuestros, como si tuvieran vida propia.
Sería óptimo para nosotros y para las generaciones futuras dejar de concebir a la humanidad y tecnología como polos opuestos; sería reconocer y empezar a pensar, cómo plantea Bruno Latour, en "La esperanza de Pandora", “que somos animales sociotécnicos y toda interacción humana es sociotécnica”, revalorizando a los artefactos y “recibiéndolos en nuestra cultura intelectual como actores de pleno derecho”.
Debemos ponderar la delegación que plantea Lautor, ese intercambio, relevamiento de propiedades entre humanos y no humanos. No ver o concebir esa relación, desde un punto heidegeriano donde uno pierde y otro gana.
Debemos concientizarnos, y concientizar educando a las generaciones futuras para encontrar la verdadera utilización, convivencia con los no humanos, no solo hacer uso y abuso de la tecnología. Debemos instar a pensar en términos de construcción colectiva, para así cambiar el episteme del mundo. La modernidad nos llevó a ver a todas las cosas alrededor de un centro, hoy debemos intentar algo diferente, ser colectivos, críticos de los mass medias,pero no quedarnos allí. Hay que producir algo que los supere, y en algo que sea un adelanto a ellos. Por ejemplo, Internet, mediante foros u otras herramientas o redes sociales, que permiten que se traten tematicas no abordadas por las cadenas informativas. Los periodistas y el periodismo, debemos tener más que nunca en cuenta su utilización para subsitir cómo profesión.
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Con este panorama, es bueno tener en cuenta "Las Leyes de los Medios de Mc Luhan", para empezar a ver a los medios (no exactamente los de comunicación, sino todo invento humano) desde una óptica no utilizada por la tradición educativa:
El Desafío de nosotros, los periodistas
En este contexto que planteo en la primera parte del posteo, sin lugar a dudas, los periodistas nos encontramos ante una encrucijada que nos plantea la historia. Nos adaptamos a este nuevo medio, y los flujos que imperan, o este/estos nos “llevan puestos”. ¿Como nos adaptamos a esto, que es conveniente que hagamos?
Un video de Tiscar Lara , nos brinda algunos consejos en torno a esta encrucijada.
Otro que plantea los desafíos del periodismo digital es el colombiano Omar Rincón
Entonces el desafío nuestro, como periodistas y parte de la sociedad que somos, es cambiar el episteme. Ser concientes de que vivimos en un mundo mediático, donde ha cambiado el modo de percibir, al igual que pasó en la época donde Gutemberg. Nos cuesta pensarlo así, lógico, lo estamos viviendo, esto es ahora, no estamos viendo algo que pasó. Si bien la historia repite ciertos fenómenos, hoy tenemos el privilegio de vivirlo.
Conclusión
El verdadero observador nunca está donde suceden las cosas, sino que está ahí adentro, produciendo esas cosas. Los postulados de Mc Luhan no fueron concebidos por él para encajar en el “ezquizoide iluminado”. Debemos ser lo que queremos ser, periodistas, en todo sentido.
La sociedad actual, globalizada, que presume ser la sociedad de la información, verdaderamente es des-informada, mediante el bombardeo permanente de información. De está manera, un no-humano, la computadora o la Internet, son señalados como los únicos culpables y nosotros, no nos hacemos cargos de nuestra parte.
“Corren, corren y no saben a donde van”, le dijo una señora que vive en la calle al Profesor de Tecnologías Digitales de la Comunicación e Información (TDCI)del Postitulo en Periodismo de la UNR , Marcelo de La Torre, una tarde noche en que él y otro transeúnte apresuraban el paso para escapar de la lluvia. Ese comentario, podría ser visto como una radiografía exacta de la actualidad en la que vivimos y a la que estamos inmersos todos nosotros, inclusive como periodistas y humanos.
Según Scott Lash, autor estadunidense, esta sociedad donde impera el poder simbólico, la era de los flujos informativos, en la cual la información se haya comprimida, implosionada en tiempo y espacio, no hay espacio para abordar la critica desde las lógicas o epistemes tradicionales. Sin dudas un desafío que puede llevar generaciones instalar.
Bibliografia Utilizada:
- Morris, Berman; “El reencantamiento del Mundo”
- Bruno, Latour; “La Esperanza de Pandora”
- Scout, Lash; “Crítica de la Información”
- Marshall, Mc Luhan y Eric, Mc Luhan; “Leyes de los Medios. La Nueva Ciencia”
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1 comentario:
Hola, Ramiro. Muy bueno lo que escribiste, por eltema en sí mismo y por el cuidado en la redacción. Ah!, y muy buena tu foto.
En relación al ser humano y la tecnología, es cierto la problemática que se plantea, y vos especificás; tal vez, en mi caso, yo vea un poco más claro este dilema sólo por una cuestión de edad, o quizás porque estoy a medias entre la generación anterior a la tuya, y la de las personas de tu edad.
Es un error "inferir" conceptos a partir de lo que a uno le sucede. Si una persona tiene el hábito de la lectura, y ha tenido los medios y la voluntad de cultivarse, el dilema se atenúa: la tecnología pasa a ser un instrumento utílísimo (ej.salva y prolonga vidas), pero no avasalla a la persona; es posible darle la dimensión instrumental que realmente tiene, y no la dimensión "sustancial" que se torna una amenaza a la libertad, dignidad y calidad de vida de la gente. Pero no todo el mundo tiene la posibilidad, y sobre todo, la voluntad de leer y profundizar en los procesos históricos, epistemológicos y sociales que posibilitan interpretar las raíces de la existencia y el comportamiento humano.
No voy a extenderme, te aliento a que sigas así. Un abrazo.
Soy tu padre.
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